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La academia: clave en gestión del conocimiento e innovación empresarial

Nos encontramos inmersos en la denominada sociedad del conocimiento, en donde este es precisamente el factor clave que media los sistemas productivos. Drucker desarrolla este concepto desde los años 60s, y enfatiza el cambio de recurso que impulsa la productividad y el desarrollo económico, dejando de lado la tenencia de la tierra, el capital y las materias primas, y poniendo en el centro el conocimiento.

La relación entre la gestión del conocimiento y la innovación es entendida como el proceso de aprovechamiento del conocimiento organizacional (no solo el de los colaboradores sino el de todos los actores involucrados en la cadena de valor) y su transformación en productos y servicios tangibles que generan valor, según Nonaka &Takeuchi (1999), dos de los más reconocidos teóricos en la materia.

Es así que para que esta relación sea posible, las organizaciones deben ser capaces de desarrollar estrategias de uso eficiente del conocimiento adquirido en su propio hacer, de manera que les permita desarrollar una ventaja competitiva frente a sus competidores.

Esta generación de capacidades no puede ser vista como un proceso aislado. Por el contrario, requiere de la articulación y cooperación de diferentes actores de manera tal que se promueva no solo la productividad sino a la vez la competitividad.

En este sentido, la academia juega un papel determinante al ser esta la llamada a producir nuevos conocimientos útiles para la sociedad, y en especial para el sector productivo. Adicional a ello, la gestión del conocimiento debe ser entendida como un proceso colaborativo a partir del desarrollo de redes que promuevan resultados tangibles.

Concretamente en Colombia, el panorama en este sentido es aún un desafío. Somos ineficientes en el uso del conocimiento organizacional y -más preocupante- en el desarrollo de innovaciones y en el trabajo en red. Esto se refleja en el bajo cambio tecnológico e inversión en gestión del conocimiento e innovación. En efecto, según datos del DNP (2019), en Colombia se invierte solamente el 0,67% en ciencia tecnología e innovación, mientras que el promedio en América Latina es del 1%. Así mismo, solo el 3,8% de las empresas trabajan con universidades.

Es así que para el 2019 ocupamos el puesto 67 de 129 economías analizadas en temas de innovación, según el Global Innovation Index (GII). Suiza es el país número uno en el índice desde el año 2011, y varios son los factores que explican su posición: su alta inversión en desarrollo empresarial, la regulación frente a la propiedad intelectual, la inversión en capital humano, investigación e innovación, y las fuertes alianzas entre la academia y el sector productivo promovidas por el Estado. En este último aspecto, el del desarrollo de vínculos para la innovación, Colombia ocupó el puesto 109 en este mismo índice.

Es necesario entonces que el país, por una parte, incremente su inversión en tecnología, educación, gestión de conocimiento y gestión de procesos; es decir, en temas que generen mayores externalidades positivas. Por otra parte, debe acercar cada vez más a la academia y al sector empresarial, de tal forma que de manera conjunta generen procesos de innovación y el desarrollo de nuevos conocimientos.

Desde el CESA venimos desarrollando una investigación que busca entender los determinantes que condicionan el desarrollo de relaciones de cooperación academia – empresa y la forma en que esta relación puede darse de forma efectiva, no solo para el desarrollo de innovaciones o propuestas tangibles, sino a la vez para la resolución de problemas complejos que aquejan a la sociedad (problemas sociales y ambientales).

Algunos de los resultados obtenidos hasta el momento demuestran que las fuerzas que impulsan la relación difieren mucho entre las empresas y la academia, pues los intereses son muy diferentes, así como los beneficios percibidos. Esto hace que el flujo de conocimiento, el desarrollo de innovaciones y nuevos conocimientos no se dé de forma bidireccional, lo que implica que la relación academia-empresa no sea una relación gana-gana.

Por otra parte, dadas las diferentes variaciones o alianzas posibles entre la academia y la empresa: spin off, startup, oficinas de transferencia tecnológica, practicas empresariales, parque tecnológico, comités universidad-empresa-Estado (CUE), contratos, consultorías, etc, la práctica empresarial resulta ser una de las más estables que pone en el centro a los estudiantes -no solo a los investigadores-, de manera que las bidireccionalidad del conocimiento pueda ser mejor entendida y gestionada. De igual manera se convierte en una importante vía para el cierre de brechas en temas de pertinencia de la educación y el sector productivo.

Así mismo, para el desarrollo de un proceso de trabajo en red efectivo, de manera que se genere una relación gana – gana, en donde las empresas ganen en innovación y la academia, en la generación de nuevos conocimientos transferibles al aula y a la comunidad científica, es necesario que: se establezcan claramente las necesidades de colaboración, que existan políticas de protección de la propiedad intelectual, la presencia de estímulos para los participantes en la colaboración y -muy importante- que la academia sea capaz de acercar sus tiempos a los rápidos tiempos de la empresa.

Por último, se evidencia que los bajos niveles de innovación en las empresas, concretamente en las pymes, están relacionados con la falta de capacidades, recursos económicos y tiempo para realizarlo, y que estos aspectos pueden ser suplidos a partir de alianzas con las universidades.

Adela Vélez Rolón

Ph. D. Docente investigadora.

Referencias:

Cornell University, INSEAD, and WIPO (2019). The Global Innovation Index 2019: Creating Healthy Lives—The Future of Medical Innovation. Ithaca, Fontainebleau, and Geneva.

Departamento Nacional de Planeación. (2019). Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022: Pacto por Colombia, pacto por la equidad.

Drucker, P. (1993). Post-Capitalist Society. New York: Harper Collins.

Nonaka &Takeuchi (1999). La organización creadora de conocimiento. Cómo las compañías japonesas crean la dinámica de la innovación. Oxford University Press México, SA. de C.V. (Obra original publicada en 1995).

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